domingo, 9 de julio de 2017

Frank Sinatra, según Perico Vidal: cuerpo y alma

Noche de 1956 Frank Sinatra y Ava Gardner en el Chicote de Madrid.
Perico Vidal y Sofía Loren en 1956 durante el rodaje de "Orgullo y Pasión"

De Sinatra todavía queda mucho por descubrir. Las sombras siguen siendo profundas, alargadas y tan numerosas como los destellos que iluminan su historia. Efectivamente, como si de una película de Fritz Lang o de Orson Welles se tratara, el constante juego de destellos, alternados con momentos de la más irreparable opacidad, dan como resultado un baile inmortal donde, en ocasiones, resulta imposible discernir la realidad de la leyenda. Del material artístico inédito ya ni merece la pena hablar. Recientemente, visionando este documental grabado para CBS en 1965, compruebo que las sesiones de grabación del LP "September of my years", de las que solo habíamos visionado la canción "It was a very good year", pudieron ser filmadas por completo. Pues vemos en el documental una filmación del cantante grabando "The man in the looking glass" otro de los temas del mencionado disco que, precisamente, no figura entre los más conocidos. Si fue filmada la grabación de esta canción, probablemente, exista la sesión de grabación completa, lo que representaría un documento único: Sinatra, en el estudio de grabación. Por no hablar del material desechado de los discos, del que conocemos, probablemente, un tanto por ciento muy reducido. Por ejemplo, en el LP "L.A. is my lady" se prescindió de la canción "Body and soul" que sí fue registrada por Sinatra en el estudio. Recientemente, Frank Sinatra Jr. recuperó la grabación original de su padre (audio y vídeo) y la dotó de nuevo acompañamiento musical. El resultado fue magnífico y al menos, se recuperó este material inédito. El montaje de vídeo no es menos asombroso:

Pero no es casualidad que comencemos este artículo con una fotografía de Sinatra y Ava Gadner en el madrileño local "Chicote" seguida de otra, donde vemos a Sofía Loren acompañada por Perico Vidal en el rodaje de "Orgullo y pasión" El año de las dos fotografías es 1956 Este año es especialmente hoy para nosotros. 1956 es el año en que Perico Vidal y Frank Sinatra se conocieron, trabando una de las amistades más sólidas y cómplices que tuvo el cantante aunque, con el tiempo y posteriormente, diluida hasta quedar en un grato recuerdo para ambos. "Mi amigo Pedro, el hombre que me salvó la vida en España" . Con esta enigmática frase Frank Sinatra introducía a Perico Vidal en su selecto círculo de amistades durante la segunda mitad de los años cincuenta. ¿Y quién fue Perico Vidal?. Probablemente, el mejor asistente de cámara que hubo en España y que, en semejante época dorada, tuvo la suerte de relacionarse con Orson Welles, Ava Gardner, Joseph L. Mankiewicz o David Lean con quien, a través del trabajo, cosechó también una sólida amistad. También fue, entre otras muchas cosas, responsable de que "Atraco perfecto" se proyectara en España y obutviera un éxito rotundo. Antes de continuar resulta necesario y legítimo recordar al profesor y escritor Marcos Ordóñez, máximo responsable de recuperar del olvido a Perico Vidal y autor del más que recomendable libro "Big Time: la gran vida de Perico Vidal" (Libros del asteroide 2014) o Beberse la vida: Ava Gardner en España (Aguilar 2004), otro de los libros cabecera de este humilde blog. Nos referiremos hoy al primero, al menos, en la parte del libro que concierne a Frank Sinatra.

Frank Sinatra junto a un fotógrafo anónimo en la Costa Brava (1956)
Perico Vidal, el cine y un cañón

Perico Vidal comenzó su periplo cinematográfico nada menos que en Cannes, donde acudió para entrevistar a Orson Welles, que ganó el premio del festival con "Otelo". A Welles le debió caer muy bien aquel intrépido periodista español nacido en París porque, probablemente, era capaz de comprender el ingenio del genio; en una palabra, comprendía a Welles y cosa difícil, sabía tratarlo. Tanto es así que el famoso director le propuso trabajar como su assistant para "Mr. Arkadin" que se rodaría en España. Así comenzó en el cine Perico Vidal. Al terminar el rodaje con Welles, otro asistente, José Luis de la Serna, le propuso trabajar en un próximo proyecto que también se rodaría en España: "Orgullo y pasión", dirigida por Stanley Kramer y protagonizada por Sofía Loren, Cary Grant y por supuesto, Frank Sinatra, en el papel de campesino español de horrendo acento convertido en guerrillero. En aquel equipo de rodaje también figuraban otros españoles como Gil Parrondo o Manolo BerenguerVidal temía el encuentro con Sinatra casi tanto como el propio Stanley Kramer, pues le habían contado que era violento y temperamental. Además, en aquella época estaba, digamos, encabronado (que resulta en mi opinión un término adecuado y aunque soez, perfecto, para definir el estado del cantante en aquella época) con Ava Gardner. Cuenta Vidal que las primeras palabras que escuchó de Sinatra fueron: "¿Quién encontró este sitio? ¿Un piloto de helicóptero borracho?", refiriéndose a España. Al cantante y actor italoamericano no le gustaba nada de aquel rodaje. No le gustaba su papel, su atuendo, su flequillo ni su acento, a pesar de haber tomado clases con un guitarrista flamenco español que había conocido en Hollywood. Para colmo, detestaba a Franco, odiaba ver su imagen por todos lados, y  como demócrata convencido, también detestaba la dictadura. Cada carta que enviaba llevaba escrita en el remitente la ya famosa frase "Franco is an asshole" ("Franco es un gilipollas").
Cary Grant, Frank Sinatra y Sofía Loren

La actriz María Gañán, que participó en el rodaje de "Orgullo y pasión", junto a Frank Sinatra. El cantante aquí luce el mítico flequillo de caracterización. María Gañán fue además la creadora de la revista "Garbo" y directora adjunta de "Fotogramas" en su creación.
Primera juerga: Frank Sinatra y Lionel Hampton

Frank Sinatra no llegó con buen pie a España. Lo hizo acompañado por la corista de Las Vegas Peggy Connelly con quien se alojó en el Hilton de Madrid, para dar celos a Ava Gardner que, al enterarse del particular, no quiso ni oír hablar del cantante. Cuenta Perico Vidal en "Big Time..." que conectó al momento con Sinatra. Su cometido era "pasearlo por Madrid", para ver si se relajaba. Una cena y varias copas más tarde, el cantante ya le pidió que le llamara Francis (y esto solo se lo permitía a los amigos de verdad) y le confesó que solo dormía tres horas al día, así que empleaba 21 en disfrutar de la vida. Según Perico, conectaron porque les gustaban las mismas cosas. La pasión por el jazz, el cine, la bebida y la juerga, además, por descontado, de flirtear con toda mujer que se plantara delante. Uno de los relatos más asombrosos e impactantes que cuenta Perico Vidal, está relacionado, precisamente, con la pasión por el jazz. Xavier Cugat, que una noche ofrecía un concierto en el Florida Park, invitó a Frank Sinatra que declinó el convite porque prefería asistir al concierto que Lionel Hampton ofrecía en la sala de cine Carlos III, recital que, por cierto, había organizado Perico. Estamos hablando de ese reducto de la cultura, del refugio de la luz en mitad de la oscuridad, en que se convirtió Madrid en los años cincuenta, como un oasis en plena dictadura. Algo increíble, pero real. El Madrid que se bebió Ava Gardner, ese Madrid de Paco Rabal, Gloria De Haven o Lola Flores, ese Madrid que, por ejemplo, rescata Joaquín Carbonell en su novela "El Artista" (Voces del Mercado 2015) Es Madrid, son los años cincuenta y tenemos a Frank Sinatra asistiendo como público en el cine Carlos III a un concierto de jazz inolvidable ofrecido por Lionel Hampton. Y las palabras de Perico Vidal que recuerdan lo que ocurrió entonces parecen sacadas de un sueño. Sinatra, que se está divirtiendo como un niño, acepta la invitación de Hampton que le propone subir al escenario y acompañar con su voz una de sus canciones. Podría haberse detenido el mundo en Madrid, aquella noche. Frank Sinatra sube al escenario y canta "All of me" acompañado por Lionel Hampton y su orquesta. Después, a puerta cerrada y ya terminado el concierto, continuó la farra hasta las siete de la mañana, con una jam session que protagonizó Hampton con algunos de sus músicos. Sinatra estuvo bebiendo y bebiendo sin parar y hablando de jazz con todos los músicos. Al día siguiente, según Vidal, fue muy complicado hacerle volver al rodaje. Recordemos que Lionel Hampton participará en el LP "L.A. is my lady" de Frank Sinatra, ya en 1984.

Lionel Hampton y Frank Sinatra en los ochenta
La noche del visón blanco

Frank Sinatra y Ava Gardner en 1956. Precisamente Ava luce el visón blanco protagonista accidental de esta historia

Como bien es por todos conocido, la relación Ava/Frank fue una tormenta, un Guadiana que se esconde para volver a aparecer y volverse a ocultar pero nunca deja de estar presente, aunque sea desde retaguardia. Esto ocurrió también durante el rodaje de "Orgullo y pasión". El capítulo que cuenta Perico Vidal es, probablemente, el más transformado y mitificado a lo largo de la leyenda Sinatra. En ocasiones es confundido con otra anécdota en la que el cantante simuló un suicidio por teléfono. Algo que fue real, pero que ni siquiera sucedió en EspañaPero, volviendo a los ríos, cuando el Guadiana suena, agua lleva. Y está claro que en Madrid ocurrió una historia de reconciliación entre la sempiterna pareja, una historia tan romántica que parecía extraída de una de las películas que habitualmente rodaban. La contaremos, según Perico Vidal. Si Perico cambió en algún punto los acontecimientos o fueron adornados por las trampas que nos tiende habitualmente la memoria o, por el contrario, dijo la verdad, es un secreto que se llevó a la tumba. Concluye Marcos Ordóñez en su libro "Big Time:..." que los hechos son reales. Desde este espacio creemos que Ava Gardner y Frank Sinatra, eran presas de una personalidad tan arrolladora y pasional, que confiamos ciegamente en el relato de Perico Vidal. Sinatra despidió de manera rápida a la acompañante virtual que se había buscado para los primeros días en España, Peggy Connelly. Ya avanzado el rodaje, Sinatra residía en El Escorial por indicación de los productores y director de la película. Perico estaba con él. Los hechos se desarrollan una noche en la que Frank está bastante melancólico y gasta su tiempo en el bar del hotel, bebiendo junto a su nuevo amigo español. En el bar todavía resisten los últimos parroquianos, cuatro o cinco insumisos bebedores. En un momento de la madrugada, Frank divisa un piano que hay al fondo de la sala y se sienta, comenzando a tocar unas canciones tristes, saloon songs, como acostumbraba a decir en sus conciertos. Frank levanta la vista del piano para, acto seguido, clavarla en un teléfono. "Pedro, tráeme ese teléfono" -dirigiéndose a Perico-. Efectúa una llamada, conferencia con Madrid. Alguien descuelga el aparato al otro lado. "Hey, honey" susurra Frank. Acto seguido comienza a cantar. Muy suave. Como si hiciera el amor con el teléfono. Según Perico, son dos horas ininterrumpidas de canciones tristes y baladas de amor telefónico. Los últimos resistidores de la noche van abandonando el bar y Perico está embobado viendo ese improvisado concierto en directo, junto al periodista Enrique Herreros. A las dos horas de "serenata telefónica" aparece Ava Gardner en el bar del hotel, como extraída de un sueño, envuelta en un abrigo de visón blanco. Se intuye que bajo el visón no lleva nada más. Frank seguía cantando al teléfono. Ava lo abraza y acto seguido, suben las escaleras, hacia la habitación. "¿Es esto una película o está ocurriendo de verdad?" dijo Enrique Herreros. La reconciliación, aunque intensa, fue breve. 


Con Sinatra en Estados Unidos:

Tras el rodaje de "Orgullo y pasión" la amistad fraguada en España tuvo continuidad. Frank Sinatra invitó a Perico Vidal a su casa de Los Ángeles. "No te preocupes por el dinero" -dijo el cantante-. Un día, al llegar a su casa después del trabajo (era asistente en la película "Action of the Tiger") encontró un telegrama de Sinatra. El cantante adjuntaba un billete para Los Ángeles y una disculpa: tardarían algo en verse pues estaba rodando exteriores para la película "Some came Rinning" ("Como un torrente"). Vidal voló a Los Ángeles y pasó los primero días en casa de Joe Castro y Doris Duke, dos buenos amigos. A los tres días llamó Sinatra para confirmar que tenía unos días libres. El siguiente recuerdo que rescata Perico en "Big Time:..." es un viaje a Las Vegas con Frank Sinatra y Jimmy Van Heusen, uno de los grandes compositores del repertorio de Frank y también, uno de sus amigos más cercanos. Chet (así le llamaba Frank) estuvo en los momentos más bajos del cantante. Perico viajó en el avión privado de Sinatra y al pequeño terceto se sumaron, muy pronto, Jack Benny, Joey Bishop y Johnny Grant. En Las Vegas, Vidal quedó deslumbrado por el Sands y en esta parte del relato, ya presenta a Sinatra como un auténtico jefe que, incluso, se permitía el lujo de asegurar la compañía femenina para todos sus amigos, todas las noches. Le bastaba con chasquear los dedos. Y no hablamos de prostitución. Imaginamos que Las Vegas, en aquella época, parecía inventada para Sinatra y él estaba en su salsa. En otra de sus salidas por Las VegasFrancis le presentó al encargado del Sands, Jack Entratter quien, al momento, contó toda su trayectoria a Perico. Tal confianza y tal complicidad, solo es explicable entendiendo que el dinámico asistente de cámara había llegado a Las Vegas como el amigo de Sinatra. Y no cualquier amigo. "Este es mi amigo Pedro, el hombre que me salvó la vida en España", fue la presentación que hizo de Perico Vidal a Jack Entratter. Más que días fueron noches interminables las que narra Perico, disfrutando con Sinatra en el Sands y de paso, compartiendo mesa con Louis Armstrong, Louis Prima, Rex Stewart o Kelly Smith.  La camaradería que describe con Sinatra y la complicidad que se extrae del relato de Perico transmite la sensación de que, realmente, llegó con el cantante a un gran nivel de amistad, aunque fuera en pocos días. Tal amistad creció de manera exponencial cuando Vidal se negó a traicionar al cantante cuando un periodista sensacionalista le ofreció una cuantiosa suma de dinero por rajar sobre su vida privada. Cuando Perico se lo contó a Sinatra, este montó en cólera pero, al día siguiente, quiso presentarle a  toda su familia.

Frank Sinatra y Jack Entratter. Al fondo, las coristas del salón Copa del Sands.
Frank Sinatra, Jimmy Van Heusen y Peter Lawford
La familia

Tras el suceso con el periodista, Perico Vidal se encuentra cenando en casa de los Sinatra. Perico describe un hogar lleno de amor y aunque Nancy Barbatto y Frank llevaban años divorciados, los más importantes en aquel hogar eran los niños y eso se notaba. Realmente, sus palabra transmiten cariño entre Nancy y Frank. Cenaron algo italiano, spaguetti con albóndigas y contaron historias que pudieran escuchar los niños. Después de la cena y en el viaje de vuelta, Sinatra todavía se abrió más a Perico e incluso le habló de sus padres, de su infancia y de sus problemas. El cantante también le habló de sus fatídicos años (1951-1952) hasta su resurgir en "De aquí a la eternidad". Es interesante la explicación de Perico sobre este regreso, sobretodo, en lo que concierne a los comienzos de la etapa Capitol. Sinatra le confesó los ejercicios que realizaba para ensanchar los pulmones, que consistían en atravesar bajo el agua la piscina de su casa recitando de memoria las letras de las canciones para medir el tiempo y saber cuánto podía aguantar sin respirar. También salía a correr todas las mañanas. Lo único que no hizo fue dejar de fumar sus Camel cortos sin filtro ni dejar de beber Jack Daniel's. Pero aún así, consiguió ser el mejor. Su mayor influencia era Billie Holiday, a quien escuchaba constantemente. Según Perico, él quería cantar como BillieVidal estuvo presente en sesiones de grabación de Capitol. Por la época, creemos que asistiría a las sesiones de "Songs for Swingin' lovers" porque Perico recuerda en el estudio a Nelson Riddle como arreglista. Y destaca la profesionalidad de Frank que daba más indicaciones a los músicos que el propio Riddle. Sin embargo, Vidal reconoce que prefiere los discos con Billy May

Frank Sinatra en el estudio (1956)
Para terminar sus vivencias junto a Sinatra, Perico recuerda una última cena en San Francisco con un senador demócrata anónimo (para él) que años después sería presidente de Estados Unidos. Efectivamente, era JFK.  Y por último una medalla que, de ser real, sería necesario erigir una estatua al bueno de Perico Vidal. En Madrid, durante el rodaje de "Orgullo y Pasión", Perico invitó a Frank a su casa, a escuchar discos de jazz. Pusieron un LP de Count Basie y Perico exclamó: "Frank, este es tu hombre". Años más tarde, grabarían dos discos memorables y sería el músico que acompañaría , con su banda, a Frank en los míticos conciertos de Las Vegas. Aunque bien es cierto, que Sinatra conocía ya hacía tiempo a Basie.

En la fotografía aparece Frank Sinatra junto a Tommy Dorsey, mientras al piano se sienta Count Basie. Es la década de los cuarenta.
Desde este espacio invitamos a conocer la azarosa y gran vida de Perico Vidal a través del más que recomendable libro escrito por Marcos Ordóñez que también nos ha ayudado a comprender y a conocer, en algunas facetas, mucho mejor a nuestro viejo amigo Frank Sinatra. La tendencia a través del tiempo es idealizar los recuerdos. Imagino que, cuando estos recuerdos son junto a estrellas del calibre de Frank Sinatra, Orson Welles o David Lean, como es el caso de Perico, intenta prevalecer el rigor informativo. Sea como fuere, el relato de Perico Vidal en "Big Time: la gran vida de Perico Vidal" y la manera en que Marcos Ordóñez lo traslada al lector, es absolutamente creíble. Creo que Vidal se ciñó rigurosamente a la realidad en todos los relatos. Quizá, desde nuestra actualidad, nos cuesta comprender que esas vidas, esos personajes, pudieran ser auténticos. Eran estrellas brillantes y actuaban como tales y consecuentemente con su manera de ser y de comprender la vida. Estrellas incomparables con cualquier actualidad del siglo XXI, por supuesto. Estrellas irrepetibles que, poco a poco, han ido apagándose, grabando a fuego para siempre su recuerdo, en la galaxia de lo imborrable, como estrellas errantes que marcan el camino a seguir. Ya casi no queda nadie, es cierto. Por eso resulta necesario mantener vivo su recuerdo y rastrear hoy sus historias, en los metros del celuloide que ya no arde o en los surcos del vinilo gastado donde, una y otra vez, resurge la auténtica voz de Sinatra, meciendo el tempo de la existencia. 

Ava Gardner creó su propio cuartel general en su casa de La Moraleja (Madrid). "La Bruja" se llamaba su casa.
Perico Vidal y Orson Welles
Curiosa película con imagen de Frank Sinatra en un concierto del Sands (circa 1960)


martes, 13 de junio de 2017

Frank Sinatra at Sanctuary Cove, Brisbane (January 9th 1988)

Frank Sinatra (1988)
Nueve de enero de 1988, Frank Sinatra actúa en el Sanctuary Cove de Australia. Veremos aquí este show inédito, completo. No está dentro de lo mejor que ofreció este Sinatra de avanzada edad en 1988 pero al ser desconocido, resulta más que interesante. De hecho, fue titulado "The ultimate event" Comienza el recital un Sinatra 73 años con unas dubitativas "All of me" y "You make me feel so young" donde el cantante es traicionado por una voz algo ronca,  para continuar, después, acometiendo "For once in my life" y "Summer wind" con ya una mayor seguridad y sin los fallos del comienzo en su voz. El nivel general del concierto es un in crescendo constante. Así, llega una estupenda versión de "Maybe this time".
La quinta canción que disfrutaremos es la excelsa balada "If"con una interesante versión donde Sinatra compensa una voz mermada respecto a épocas anteriores con una maravillosa interpretación. El show debe continuar y lo hace con "You are the sunshine of my life". La canción de Stevie Wonder parece actuar como bálsamo Fierabrás para el cantante que, visiblemente animado, rubrica aquí una de las mejores interpretaciones del concierto terminando con el clásico grito Light my fire!. De nuevo, uno de los temas más interesantes del recital es el saloon song que continúa, la recuperación de la balada "What's new?" (Johnny Burke), procedente del glorioso LP  "Only the onely". La versión termina con una bonita guitarra española, en esta ocasión. 

Continúa la época Capitol en el recital con la inolvidable "Come fly with me" en una versión discreta donde encontramos a un Sinatra juguetón con la letra que, sin embargo, termina espectacular la canción. A continuación el cantante presenta el medley "The gal that got away/It never entered my mind" en una gran versión donde, ahora sí, alcanza su mejor momento del concierto a pesar de los problemas, habituales en este recital, para recordar la letra de las canciones. Llega después uno de los temas que convierten este concierto en algo único. Sinatra canta el tema de Cole Porter, "Easy to love", una canción poco escogida por el cantante para sus conciertos. El recital vuelve al tono de baladas con la preciosa "Bewitched" procedente de la banda sonora de "Pal Joey" en una buena versión con gran final. Regresa el swing al recital australiano con la inigualable "Mack the knife" donde Sinatra disfruta casi por primera vez en el concierto y continúa cómodo, en la misma línea, para interpretar ya el final del concierto: "The lady is a tramp", "My way" y, ya legendario, "Theme from New York, New York" donde consuma una estupenda versión. Vemos ahora el concierto:



Frank Sinatra in Sancturary Cove, Brisband, 9th... por darinfan

lunes, 8 de mayo de 2017

1974 El año del regreso: Light my fire, Frank!

Durante su retirada, Sinatra regresó al estudio para grabar "Ol' blue eyes is back" y "Some nice things I've missed" Aunque esta magnífica fotografía corresponde a las sesiones de un álbum posterior: "She shot me down" (1981)


Ya es mítico el concierto con que Frank Sinatra anunciara su retirada de los escenarios y del negocio musical en 1971 Cualquier aficionado que viera aquel recital albergaría la misma idea en su mente: "¡Está loco! Cantando así, ¿por qué se retira?"  Y es que muchos cantantes de éxito, mucho más jóvenes que él, hubieran dado su brazo derecho por tener esa voz. Efectivamente, se trata de un concierto impecable. Probablemente, el mejor o a la altura de cualquiera de los mejores que ofreció a lo largo de su carrera musical. Sin duda, contiene la mejor versión en directo de "That's life!" o una de las mejores de "I've got you under mu skin". Pero en 1971 por mucho que la revista Life titulara en su portada "Sinatra dice adiós y amén",  nadie podía creer que aquello fuera cierto. No era posible un universo musical sin Frank Sinatra. Probablemente, el propio cantante tampoco lo creyó. Y quizá por ello, no se retiró del todo. Digamos que 1971, simplemente, fue el año de su "ocultación escénica" pero nada más. Porque el travieso de Frank continuó dando conciertos, por ejemplo, en la Casa Blanca o en el Caesars Palace. Así, cuando se anuncia que el concierto en el Madison Square Garden de Nueva YorkThe Main event, en octubre de 1974 es el flamante regreso de Frank Sinatra a los escenarios, se trata más de una maniobra publicitaria pues, como veremos a continuación, nada más lejos de la realidad. 

Como hemos dicho, en abril de 1973 Sinatra actuó en la Casa Blanca. Pero ya en junio de aquel mismo año tenía bien claro su regreso, pues volvió a los estudios de grabación para comenzar las sesiones del álbum Ol' blue eyes is back. Pero el regreso real a los escenarios fue el 25 de enero de 1974 en el ya mítico Caesars Palace de Las Vegas. En aquel concierto dijo que echaba de menos los aplausos del público pero el cantante había actuado entre 1971 y 1974 en diversas ocasiones incluso en el propio Caesars Palace.  Tras ese recital, Sinatra emprende una gira de conciertos en diez ciudades distintas, entre el 11 y el 27 de abril. Y vuelve a los estudios de grabación, en esta ocasión, para grabar el álbum "Some nice things I've missed" donde el cantante convierte a su estilo algunos éxitos del momento como "If" (balada del grupo "Bread", compuesta por David Gates), "Sweet Caroline" (de Neil Diamond) o "Bad, bad Leroy Brown"de Jim Croce. En julio de 1974 comenzará una gira por Extremo Oriente, continuando por Europa y terminando en Australia.  Así que cuando llega octubre, el esperado regreso de Sinatra a los escenarios, podemos decir sin temor al error que, en realidad, es un final de gira apoteósico.
Magnífica fotogra
fía del concierto "The Main event" en el Madison Square Garden de NY

El nulo entendimiento y las continuas disputas entre su nueva novia, Barbara Marx y su madre, Dolly, llegan a un momento tan álgido que la pareja está a punto de la separación. En ese momento, Sinatra se prepara para el Main event, un especial que será grabado en directo para la televisión. A pesar de su experiencia, los especiales en directo para la televisión nunca fueron el formato preferido de Frank y por eso, estaba especialmente nervioso ante el concierto en Nueva York por lo que solicitó a su compañera que, al menos hasta que todo pasara, no abandonara la casa de Palm Spring que, hasta aquel momento, compartían. Barbara se quedó. Como sabemos, a pesar la sonada ruptura a finales de aquel mismo año, todo acabó en matrimonio. Aun con todo, los nervios de Sinatra estaban a flor de piel para el concierto del Madison. Parecía que él mismo se había convencido de que aquello era un regreso. En realidad, era un regreso a su hogar, a Nueva York, la ciudad que le vio nacer. Y en ese caso, podemos entender la presión a la que estaba sometido. Por todo ello, considero, que aunque el Main event es un concierto mítico, por la responsabilidad que supone ese regreso en Nueva York, por la escenografía y por su repercusión mediática, se trata de una de las interpretaciones menos afortunadas de Sinatra en directo, salvando algunas excepciones brillantes como Angel eyes o The lady is a tramp. Evidentemente, una de las más discretas actuaciones de Sinatra sería una de las mejores para cualquier otro cantantePero los nervios afectan visiblemente a la voz del artista durante casi todo el repertorio y se comprueba fácilmente en baladas como Autumn in New York, que además recuperaba para aquella ocasióno en el comienzo de Let me try again donde su voz suena dubitativa. Cualquier espectador acostumbrado a seguir las actuaciones de Frank Sinatra en directo, desde la honestidad y sin estar cegado por las candilejas del Madison, afirmará sin duda que su estado de voz no es el habitual. Pero en 1974 la voz de Sinatra seguía siendo impecable y así se demuestra en algunos conciertos de aquel mismo año, mucho más brillantes que el Main event, por ejemplo, el que tuvo lugar en Japón. No solo se trata de una interpretación impecable en cada tema. En Tokio 1974 vemos a un Sinatra exultante, pletórico, vibrante, potente y a una orquesta rabiosa de swing. Todo ello conforma una de las actuaciones más brillantes de su carrera y es el concierto que hoy traemos hasta aquí. Concretamente veremos dos fragmentos. En primer lugar, el tema de Stevie Wonder, "You are the sunshine of my life", contenido también en el álbum que mencionábamos anteriormente "Some nice things I've missed", en una versión enérgica que Sinatra culminará con el consabido "Light my fire, light my fire!" del LP  Después veremos una asombrosa interpretación del clásico "Don't worry 'bout me", con una explosiva orquesta y también un explosivo Frank. Es curioso que este recital no se haya comercializado oficialmente pues, como hemos dicho, es mucho mejor que el de Nueva York de aquel mismo año. Sí que lo podemos encontrar en versión pirata y de ahí proceden estos vídeos que disfrutaremos a continuación, este Sinatra de 1974 en plena forma. Los más mitómanos podrán encontrar el concierto completo, dirigiéndose al correo franklyjoy22@gmail.com


You Are the Sunshine of my Life - Budokan... por Franklyjoy22
Don't worry 'bout me:


Don' t Worry ' Bout Me por Franklyjoy22
Creo que queda suficientemente claro, con estos dos ejemplos, que Budokan 1974 es incomparable a Madison Sqaure Garden de ese mismo año. Para quien quiera más ejemplos, también puede comprobar una genial I've got the world on a string o en cuestión de baladas, la hermosa If, también incluida en su recién estrenado "Some nice things i've missed". Sobre "You are the sunshine of my life" comentar que Stevie Wonder declaró que Sinatra había superado su versión original. No sé si llega a tanto pero, sin duda, estamos ante la mejor baza de este LP tan desconocido y que tantas veces hemos referido ya aquí. Randy J. Taraborrelli en su conocida y excelsa biografía sobre Frank Sinatra, sin embargo, tacha este álbum de mediocre, diciendo que cualquier versión es peor que la original y aludiendo a la mala calidad de las composiciones de la época como principales culpables de este fracaso. Desde luego no nombra la canción de Stevie Wonder pero sí arremete contra, por ejemplo, "Bad, bad Leroy Brown". Creo que el escritor exagera con ese adjetivo. "Some nice things I've missed" es un LP interesante y desconocido. En él está la maravillosa "If", la divertida "Tie a yellow ribbon 'round the Ole Oak tree", la deliciosa "The summer knows" o el éxito de Neil Diamond "Sweet Caroline", convertido en un trepidante swing. Nos quedamos ahora con la única fotografía conocida de Stevie Wonder, autor de "You are the sunshine of my life", junto a Frank Sinatra. Es una fotografía coral. Coincidieron en el homenaje a Sammy Davis Jr. en 1989 muchos años después de que Frank eligiera la canción para su álbum. Suponemos que encontrarían tiempo para charlar de ello. Era la segunda vez que Frank versionaba a Stevie Wonder pues ya lo había hecho con "For once in my life". Precisamente en Duets II grabaron este tema juntos, con la colaboración de Gladys Knight. 

En la fotografía encontramos a los participantes en el homenaje a Sammy Davis Jr. Frank Sinatra se encuentra al extremo izquierdo y Stevie Wonder al derecho, de blanco. Por supuesto, la fotografía está repleta de estrellas: Whitney Houston, Michael Jackson, Shirley MacLaine, Dean Martin, Eidye Gorme, Steve Lawrence, Mike Tyson, Dionne Warwick, Bill Cosby...

miércoles, 26 de abril de 2017

Sinatra, en el silencio de la noche japonesa

"Sinatra experience" . Todos los que tuvieron el privilegio de asistir a un concierto de Frank Sinatra comentan que se trata de una experiencia vital inolvidable. Hoy lo comprobaremos con una canción procedente del concierto en Japón (1962) y casi lo sentiremos como si estuviéramos entre el público.

En 1937 Cole Porter publicó la canción In the still of the night para la película Rosalie donde era interpretada por Nelson Eddy, versión original que pasó sin pena ni gloria. Sin embargo, el 16 de octubre de ese mismo año la interpretó la orquesta de Tommy Dorsey y la de Leo Reisman el 25 de diciembre, versiones que contribuyeron a popularizar el tema.  Podemos escucharlo por Dorsey y el vocalista Jack Leonard aquí . A partir de la década de los cuarenta se sucedieron algunas versiones exitosas de In the still of the night, especialmente las de Jo Stafford, Django Reinhardt, Charlie Parker, Perry Como y particularmente, las de Ella Fitzgerald y Doris Day. El mndo tuvo que esperar a 1961 para escuchar esta canción en voz de Frank Sinatra y precisamente el cantante la eligió para  el LP que supuso el debut con su propia discográfica, Reprise: Ring-a-ding-ding. 


Si en aquella primera grabación de 1961, bajo arreglo de Johnny Mandel, la orquestaba ofrecía un swing espectacular, Sinatra la hace brillar, sobretodo, un año más tarde, cuando la incluye en el repertorio de sus conciertos de pequeño formato en que la voz solo es acompañada por un quinteto o un sexteto. De esta manera, la versión de París en 1962 es espectacular. La que vamos a ver hoy es del mismo año, pero del concierto en Japón, perteneciente a la gira benéfica All of God's children. En ella, vemos al Sinatra más exigente, mas "director" y no solo en el aspecto musical como veremos a continuación. Al comienzo de la canción, el cantante pide al quinteto que vuelva a comenzar pues el ritmo adquirido por los músicos no es el adecuado. Para cualquier espectador lo hubiese sido, seguro. Pero no para Sinatra, que parecía exigir la perfección en sus músicos, igual que se exigía a sí mismo. Pero no acaba ahí la cosa. A mitad de canción, en la estrofa musical, el cantante se ocupa del técnico de iluminación al que, desde el escenario, hace señas para que dirija el cañón de luz a los músicos y más concretamente, al saxofonista Harry Klee, que está a punto de ejecutar un brillante solo, clave en esta canción. Sinatra sabe en ese momento, que Klee está especialmente inspirado. Se siente a lo largo de toda la canción. Mientras él canta, el saxo hace de fondo perfecto, jugando con la melodía e improvisando. Por eso, en el solo, todo estalla y nos lleva a un momento, aunque breve, álgido, que hasta el mismo Sinatra agradecederá desde el escenario cuando Klee culmina. ¿Y qué hay de Sinatra? La interpretación vocal es exquisita, Una vez más, como exige particularmente esta canción, hace alarde de su control respiratorio, uniendo las palabras, los versos, sosteniendo las notas hasta el infinito. In the still of the night es un tema que se presta a esta técnica. Aquí también tenemos al Sinatra que estudia minuciosamente cada canción. Con este tema, Porter dibujó una ola. La melodía comienza susurrante, in crecendo llega su explosion máxima justo en el meridiano de la canción, para terminar de nuevo en un susurro, casi en silencio, casi..."En el silencio de la noche" Y Sinatra sabía cómo cantarla:


In The Still Of The Night - Mik. 62 - por Franklyjoy22

En el silencio de la noche  (Traducción)

En el silencio de la noche cuando contemplo mi ventana.
En la luna, en su trayectoria, todos mis pensamientos se extravían en ti
En el silencio de la noche, mientras el mundo yace en el sueño
oh, no puedo contar las veces que pregunto:
¿Me amas como yo te amo?
¿Estarás en mi vida para realizar el sueño?
¿O ese sueño se desvanecerá fuera de mi vista como la luna va desapareciendo al borde de la colina en el silencio, el silencio, el silencio de la noche?

domingo, 16 de abril de 2017

Frank Sinatra sings It had to be you at White House (1982)

Frank Sinatra y Perry Como durante un concierto en la Casa Blanca. Tony Mottola, al fondo (guitarra)
El 25 de marzo de 1982 Perry Como y Frank Sinatra ofrecieron una sesión de jazz en la Casa Blanca con motivo de la visita del Presidente italiano, Alessandro Pertini. El concierto está grabado perfectamente con cámaras de televisión pero su contenido todavía es inaccesible. No obstante, hoy veremos aquí un breve extracto cuyo interés resultará especial pues se trata de Frank Sinatra interpretando en directo "It had to be you", conocidísimo y recurrente estándar compuesto en 1924 por Gus Kahn e Isham Jones que, sin embargo, Sinatra tardaría en grabar. Fue registrado en estudio para su álbum "Trilogy" (1980) y muy pocas veces interpretada en directo. Tenemos ahora la oportunidad de ver una de ellas. Sinatra recupera la entradilla clásica de la canción, que aprovecha también para bromear con Perry Como y acomete después el cuerpo de la canción como la suave balada que concibió para "Trilogy" aunque con un acompañamiento menor en esta ocasión. Ladies & Gentlemen, It had to be you by Frank Sinatra:
video

"It had to be you" es un clásico de jazz que podemos escuchar en su versión original aquí o en una de las mejores versiones que se han grabado, la de Harry Connick Jr.aquí. La versión de Sinatra para "Trilogy", con arreglos de Billy May, es una balada deliciosa e íntima, donde la voz es acompañada por una trompeta solitaria y lejana que otorga el nocturno toque perfecto para una canción redonda. La orquesta, comedida, también tiene durante el acompañamiento, una esencia sentimental de tiempos pretéritos, que nos remonta precisamente al año de su composición 1924 Remata todo el ambiente el solo de trombón "al estilo Dorsey", en el pasaje de la orquesta. Magnífica esta versión de estudio que podemos escuchar aquí
Otra imagen de Frank Sinatra y Perry Como, esta vez, ensayando antes del concierto.
 Terminaremos esta entrada con la letra traducida de "It had to be you"

"Tuviste que ser tú"

¿Por qué actúo como tú dices? ¿Por qué debo dejarte marchar?
¿Por qué estos suspiros? ¿Por qué no trato de olvidarte?
Aquello que los amantes llaman destino
me mantuvo confiando: "Tengo que esperar"
Y después de todo, no pude enamorarme, hasta que te conocí.

Tuviste que ser tú, tuviste que ser tú.
Deambulé errante pero al final encontré aquella persona
que me hace ser honesto, que me hace sentir triste
y de hecho, contento por estar triste,
pensando en ti.

Otras personas que he visto, no son tan importantes.
Se pueden interesar, tratar de ser las mejores
pero nunca lo consiguen.
Porque nadie me produce tal escalofrío.
Con todos tus inconvenientes, te amo.
Tuviste que ser tú, tan maravillosa.
Tuviste que ser tú.

Una imagen más del concierto de 1982






lunes, 10 de abril de 2017

Madrid 1986: el fracaso en el Santiago Bernabéu

Frank Sinatra en un instante del concierto en Madrid, el 25 de septiembre de 1986
Con 71 años Frank Sinatra ofrecía por primera vez un concierto en España, país que nunca había acogido un recital suyo y que siempre le había resultado hostil. Recordemos que el general Franco había declarado a Frank Sinatra persona non grata en España y que el cantante solo pisaría este país para rodar alguna escena de sus películas. Muerto el dictador, llegada la democracia y con Felipe González revalidando su puesto de Presidente del Gobierno, el empresario Arsenio Marcos tuvo la brillante idea de traer por primera vez a Sinatra al Santiago Bernabéu de Madrid. Su único acierto. El desorbitado precio de las entradas (rondaban las 50.000 o 60.000 pesetas) y la pésima organización (El Corte Inglés, ante una mínima venta, dejó de ofertar las entradas cerrando las taquillas un día antes y cancelando el contrato) provocó una bochornosa situación y tan solo 30.000 personas acudieron al concierto, algunas de ellas, con una entrada regalada por la organización una hora antes de comenzar el recital de Sinatra. Al día siguiente "El País" titulaba en su portada: "Frank Sinatra convirtió un fracaso económico en un éxito personal". Este excelente artículo explica detenidamente el despropósito de la organización. Podemos leerlo aquí.
Otra imagen del concierto en el Santiago Bernabéu
España parecía no estar a la altura del cantante, ni siquiera en aquel 1986 cuando ya no había un dictador prohibiendo sus canciones. Imaginamos lo que Sinatra pudo pensar de aquel país que durante cuarenta años lo había ninguneado, aquel "Spain" del aroma en la canción "I get a kick out of you" parecía continuar con su rancio perfume. Afortunadamente llegaría el año 1992 y al fin Sinatra triunfaría en España, con un memorable recital en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Pero aquella ocasión en Madrid, sin duda, se convertiría en la peor experiencia del cantante ante un concierto. Él, que había llenado Maracaná, encontraba un Bernabéu semi vacío. Pero es que todo aquello había comenzado de una manera un tanto surrealista. A su llegada al aeropuerto de Barajas, junto a su esposa Barbara, aguardaba Rocío Jurado para darle la bienvenida a nuestro país. Seguramente el cantante hubiera preferido a Carmen Sevilla de la que había estado enamorado años atrás.
Rocío Jurado, ufana y sonriente, recibe en Barajas a Frank Sinatra
Años 50 Durante una semana Frank Sinatra enviaría cada día un ramo de flores a la habitación de Carmen Sevilla invitándola a comer o a cenar con él. Carmen nunca accedió a aquella invitación.
El estadio Santiago Bernabéu, semi vacío y decenas de personas parapetadas con prismáticos desde sus balcones disfrutaron, eso sí, de un concierto memorable. Sinatra, acompañado por 42 músicos de la Filarmónica de Londres dirigidos por Bill Miller, abrió el concierto con "Fly me to the moon" y continuaría con "Without a song", "What now my love", "I've got you under my skin", "Bewitched", "Where or when", "Witchcraft", "My heart stood still", "Theme from New York, New York" y una concesión: "Granada". Después de interpretar el clásico de Agustín Lara, el cantante se dirigió al público gritando "¡Viva España!" y confesando la alegría que invadía su corazón al poder, al fin, cantar en nuestro país. También recordó el rodaje de "Orgullo y pasión" junto a Sofía Loren, última vez que había estado en España. El concierto continuó con "Summerwind", "Night and day", "I get a kick out of you", "Come rain or come shine", "L.A. is my lady"; "The girl from Ipanema", "April in Paris", "The lady is a tramp", "For once in my life", "Mack the knife", "All the way", "Strangers in the night", terminando con "My way".  Espléndido repertorio de un pletórico Sinatra que en aquel 1986 disfrutaba sobre los escenarios de lo que parecía una segunda juventud. El periodista Julián Ruiz para "El Mundo" vivió así aquel concierto: aquí
Sinatra saluda al público del Bernabéu
Sorprendentemente, están llegando algunas imágenes del concierto de Madrid que, hasta ahora, parecían perdidas. De hecho, las cámaras de televisión no pudieron acceder a interior del recinto en ningún momento. Desconocemos entonces la procedencia de las imágenes que vamos a ver. Recordábamos antes cómo, después de interpretar "Granada", Sinatra se dirigió al público brindando por la fortuna y gritando hasta tres veces "¡Viva España!" La siguiente secuencia, aunque de pésima calidad visual, recoge ese momento:



Efectivamente, la desastrosa acogida y organización que en España ofrecimos a Frank Sinatra, en aquella ocasión, sin embargo, o lograrían opacar el rotundo éxito artístico del cantante que, sin dejarse amilanar por un recinto semivacío, ofreció lo mejor de su repertorio durante una hora y media concediendo además un especial tributo al público español interpretando "Granada" canción que en aquella época ya había retirado de su repertorio en directo. El concierto completo, aunque no fue filmado por las cámaras de televisión, sí aparece registrado, según tenemos noticia, en un CD. De momento es todo lo que tenemos. Esperemos que, algún día, aparezca más material sobre el primer concierto de Sinatra en España.
Este disco recoge la grabación en audio del concierto en el Santiago Bernabéu
Hubo quien pagó 50.000 pesetas por ver a Sinatra en Madrid
Portada de "El País" tras el concierto

viernes, 7 de abril de 2017

El Sinatra más solitario


Nunca fue un artista acomodado, Sinatra, quien siempre buscó la innovación, la renovación y fiel a su estilo, reinventó la fórmula, una y otra vez, adaptándose a las nuevas modas musicales, sonando fresco y actual en los años ochenta como en la década de los cincuenta. Era como si todas las décadas que vivió hubieran sido inventadas para él. Quizá por su condición de jugador en los casinos que visitaba, a Sinatra siempre le gustó arriesgar. También en su carrera musical. En la década de los cincuenta, con la compañía Capitol, fue el cantante que inventó los discos conceptuales (casi una década antes que los Beatles), el primero que los popularizó y los convirtió en un producto comercial. Los trabajos conceptuales son aquellos que guardan un mismo tono en todas sus canciones, un mismo estado de ánimo, identificados con un sentimiento igual desde la primera nota hasta la última. Brillaron entre ellos aquellos discos dedicados al blues, al desamor, al "último bar abierto"; songs for losers, las llamaba él; la soledad como leitmotiv: "Only the lonely", "In the wee small hours", "Where are you?", "No one cares", "Close to you" o "Point of no return". Heredero de estos trabajos es uno de los discos que más hemos referenciado en este blog que repasa la vida y la obra de Frank Sinatra. Uno de los LPs que, por insólito, se encuentra entre los más interesantes de su carrera, quizá al mismo nivel que "Watertown". Cada día es más apreciado por el público y en especial por los Sinatrólogos, este título sobre el que volvemos hoy: "A man alone". Recientemente en el blog del amigo Francisco Machuca, quien también ha aportado su colaboración a este espacio, apareció este artículo obre el disco. El siguiente artículo apareció en el número de la revista de la Asociación Aragonesa Amigos del Libro,"Barataria", que podemos descargar aquí.

Sinatra en 1969

 UN HOMBRE SOLITARIO: EL SINATRA MÁS LITERARIO

En una de aquellas numerosas cenas compartidas en Las Vegas, Frank Sinatra y Marilyn Monroe, entre susurros, dedicaban el tiempo a la conversación más que a la comida o la bebida. Uno de los comensales que tuvo el privilegio de sentarse justo en frente de la pareja se levantó al excusado. La presencia de este comensal fue requerida en otra de las mesas del restaurante. “¡Qué suerte has tenido! Sentado justo en frente de Sinatra y Monroe. Lo debes pasar en grande” -le dijeron- “No creáis. Es un aburrimiento. Llevan toda la cena hablando de filosofía” -contestó el comensal- Sirva esta anécdota para aclarar que Sinatra no era solo un cantante excepcional y un buen actor. También fue un gran lector y al igual que Marilyn Monroe, consideraba necesaria la constante formación cultural, inaccesible en sus respectivas adolescencias, por diversas cuestiones. Era el año 1944 cuando el joven Frank Sinatra, hijo del llamado “Frente cultural”, declaraba ante la prensa estar sumergido en la obra de Karl Marx. La imagen proyectada para el gran público, tanto de Sinatra como de Marilyn, poco tenía que ver con la realidad.
Marilyn Monroe observa a Sinatra que, seguramente, dirige su mirada azul a la actriz. Dean Martin aparece en la fotografía, en segundo plano, como un observador

No formaba parte la poesía, sin embargo, de las lecturas preferidas por Sinatra. En diversas ocasiones declaró no entenderla sin música. Para Sinatra, un buen poema debía estar complementado por una adecuada banda sonora y ese texto, debía ser siempre cantado, idea que nos remite inevitablemente al origen griego clásico de la poesía y la música, cuando caminaban juntas, de la mano. Para el cantante, los poemas eran las letras de sus canciones y él, su mejor rapsoda. Porque Sinatra interiorizaba aquellas letras y las sentía como propias. Es por ello que, ante el micrófono, el italoamericano era cantante, pero también actor. Y probablemente, este fuera su secreto para transmitir, sinceramente, cada palabra. Algo insólito sucedió el año 1969 pues, el cantante, en su constante búsqueda de nuevos sonidos y nuevas músicas que actualizaran su repertorio, se encontró con el músico y poeta Rod McKuen, autor entre otras, de la imperecedera oda al paso del tiempo y los amores “Love’s been good to me”. McKuen, reconocido en el mundo de la música más como letrista que como compositor, propuso a Sinatra un proyecto novedoso, moderno y extraño. Un disco dedicado a la soledad y al desamor donde se sucedieran, de manera equitativa, las canciones y los poemas. Poemas estos, compuestos por McKuen, que serían recitados en el estudio por Sinatra. “A man alone” fue el brillante resultado de esta fructífera colaboración.
En el estudio, Frank Sinatra y Rod McKuen. Curioso atuendo el que luce el cantante, seguramente, imbuido todavía por el estilo que había marcado su ya exesposa Mia Farrow, con un collar estilo hippie y un jersey bajo la americana. De hecho, en la fotografía, poeta y cantante parecen haber intercambiado estilos.

Frank Sinatra, en un principio, recibió la idea de McKuen con reticencia pero, a medida que el proyecto tomaba forma, fue creyendo en él. Como se ha dicho anteriormente, el cantante buscaba nuevos sonidos, nuevas músicas. Acababa de grabar el LP “My way” y recientemente había prestado atención al “Something” de George Harrison o al “Ne me quitte pas” de Jacques Brel, que grabaría en aquel mismo 1969 La inclusión de Don Costa como arreglista de las canciones compuestas por Rod McKuen fue definitiva para que Sinatra diera un paso al frente. Era 19 de marzo de 1969 y el cantante registraba en los estudios Reprise la canción “Love’s been good to me” que, a partir de entonces, incorporaría habitualmente a sus conciertos. El resto de canciones del álbum fueron grabadas al día siguiente, reservando para el 21 de marzo el recitado de los poemas.
Frank Sinatra y Don Costa en el estudio. La inclusión del arreglista en el álbum "A man alone" fue decisiva para que el cantante llevara a cabo el proyecto.

“A man alone” está armado como una historia circular. Los recuerdos de un hombre maduro que repasa los avatares amorosos de su vida y las huellas irreparables que algunos de ellos dejaron, alimentando así una soledad completa pero habitada. Recuerdos-fantasma, no siempre silenciosos, que llenan esa habitación donde una voz herida nos cuenta su versión idealizada de lo sucedido. El leit motiv del LP es el single principal que da nombre al disco y que supone la canción de obertura: “A man alone”. Sigue a este tema, el poema “Night”, recitado dulcemente por Sinatra sobre una composición suave y nocturna de McKuen, adecuadamente arreglada por Costa. “He vivido todo tipo de noches, así que no debería temer a la oscuridad. Pero, por alguna razón, la noche me inquieta”, termina recitando Sinatra. El tercer tema del LP es un blues que respira madrugada y ciudad por sus cuatro costados y se titula “I’ve been to town”. La ciudad nocturna como ofrenda de posibilidades. Pero el final de la noche, el amanecer/principio, como la conclusión: nuevamente, la soledad. “He hecho cosas que nunca pensé hacer”, canta Sinatra. De nuevo acude la versión rapsoda del cantante para recitar “From promise to promise” sobre fondo de guitarra española, con una voz agotada, hastiada de esperar el eco/respuesta que no llega. Culminará esta cara A del LP con dos canciones, “The single man” y la deliciosa “The beautiful stragers”, canción esta última censurada por el franquismo, lo que supuso que el LP apareciera en España mermado, con una canción menos. “The beautiful strangers” está dedicada a los amantes desconocidos que deciden pasar una noche juntos, en una habitación de hotel, para no volver a encontrarse jamás. También comienza con dos canciones la cara B, en los temas “Lonesome cities” y el recordado “Love’s been good to me”, balada otoñal de carretera, de viaje, de recuerdos y huellas pasadas. Seguirá a esta, el poema “Empty is”, con un recitado grave de Sinatra que comienza desprovisto de música, remarcando así la sensación de vacío que ya adelanta el título. Cuando emerge la música, sin embargo, con unos incipientes violines in crescendo, Sinatra comienza a cantar la letra. Es esta la única ocasión en el disco donde se mezcla el poema recitado con la canción y por ello, resulta uno de los temas más interesantes e insólitos en la carrera del cantante. Continúa el repertorio con dos poemas, “Out beyond the window”, donde imaginamos al poeta/rapsoda asomado a una ventana para ver la vida pasar, y el maravilloso “Some traveling music”, con un fondo musical a ritmo de blues y un recitado de Sinatra sobre el replicante saxo alto que lleva la melodía compuesta por McKuen. Concluye este LP, cerrando el círculo con la repetición del estribillo de la canción inaugural, “A man alone”

En consecuencia, tenemos en el LP “A man alone” al Sinatra más literario que, por primera y única vez, recita ante un micrófono poemas escritos especialmente para él, como reconocería posteriormente en una entrevista el poeta Rod McKuen (“Primero fue la voz. Después, el poema” -diría-) Un disco único en su extensa discografía y por ello, de máximo interés. El cantante que vemos aquí es introspectivo y reflexivo, una versión de Sinatra muy desconocida para el gran público. Reforzando el carácter literario del LP, Rod McKuen incluiría en la contraportada de su primera edición un extensísimo poema dedicado a Frank Sinatra. Merece la pena su detenida revisión.
Love's been good to me:


FRANK SINATRA - Love's been good to me por samba56
Dejamos ahora con un conocido medley de un show televisivo grabado en 1969 En él, Sinatra incorpora el poema "Out beyond the window" y la canción "A man alone" a algunos temas clásicos:


Frank Sinatra - A Man Alone por JuliannKeener